Sabían,ambos,que lo suyo tenía una fecha de caducidad no tardía en su permanencia conjunta.
Ambos sabían ,también, que aquello que no cesaría en el tiempo es que conocían lo especial de los acontecimientos que los unió y los instantes magicamente especiales que vivían.
Hay tanta conciencia en su inconsciencia y tanta precisión en sus imprecisiones que, de una forma aparentemente no voluntaria, pero con toda la voluntariedad existente, hacían por no encontrarse en totalidades y les gustaba divagar entre lo no conciso.
Se andaban buscando, independientemente de que supiesen donde se encontraban, y hacían por no coincidir en lo exacto.Sólo a ratos, y cuando se chocaban de frente, expresaban volando sus deseos latentes y después, nuevamente volando ,se alejaban........para seguir siendo dos desconocidos y dejar abiertas y patentes sus ganas de seguir descubriéndose.
Y en ese no pertenecerse se pertenecían más que nadie.
Y en ese ir y venir siempre encontraban un punto de cruce.